SI, UN NUEVO MODELO ECONOMICO PARA CANARIAS, ¿PERO CUAL?

SI, UN NUEVO MODELO ECONOMICO PARA CANARIAS, ¿PERO CUAL?

Por David Padrón. Profesor de economía en la Universidad de La Laguna.

 

    gestion@360periodismo.com 

Coincidiendo con el (re)descubrimiento de las elevadas y persistentes tasas de pobreza y exclusión social como una de las principales debilidades de la economía canaria, hablar del modelo económico ha vuelto a convertirse en tendencia de moda en nuestra región. Lemas como que “la pobreza en las Islas es un problema crónico que solo se aliviará con un cambio de modelo económico” se han multiplicado en el transcurso de los últimos meses.

 

Eslóganes anoréxicos de contenido

Pero las modas son siempre pasajeras, y ésta no es una excepción. Una vez se consolide la recuperación y se maquillen, aunque solo sean anecdóticamente, los resultados socioeconómicos, se volverá a introducir la aparente preocupación por el modelo económico canario en el baúl de los recuerdos.

Eso sí, cuidándose de dejarlo a mano, fácil de localizar, conscientes de que el próximo acontecimiento desgraciado que azote a nuestra economía volverá a destapar sus vergüenzas, y obligará, una vez más, a incorporarlo momentáneamente al discurso.

No es mi intención profundizar aquí en lo recurrente que resulta este tema en nuestra sociedad, sino en la escasa solvencia con la que normalmente es abordado. Un repaso a las declaraciones al respecto de nuestros representantes públicos dejan traslucir la inconsistencia del relato, así como la debilidad de los cimientos sobre los que se asientan las referencias al modelo económico.

No sé si obedece a una aplicación intencionada del principio físico que establece que las ondas sonoras no se transmiten en el vacío, pero al haber vaciado de contenido el discurso sobre el modelo económico canario no es de extrañar que sea un tema recurrente y, pese a ello, no se detecten cambios significativos.

 

Menos modelitos y más sistemas

Los economistas acostumbramos a entender por modelo económico una construcción teórica a través de la que representar el funcionamiento de un sistema económico determinado. Aunque se trata de una abstracción, y, por tanto, de una simpli cación de la realidad analizada, permite entender los aspectos básicos que subyacen a la dinámica del sistema económico objeto de estudio.

Por tanto, los economistas interpretamos los eslóganes anteriores como un deseo por modi car el sistema económico canario. Esto nos obliga a delimitar el alcance de este concepto.

Una definición general y ampliamente aceptada, debida al profesor José Luis Sampedro, es aquella que señala que un sistema económico es un conjunto de relaciones estructurales básicas, técnicas e institucionales, que caracterizan la organización económica total de una sociedad y determinan el sentido general de sus decisiones fundamentales, así como los cauces predominantes de su actividad.

El sistema económico hace referencia a todo el entramado organizacional y los procesos a través de los cuales una determinada sociedad decide y ejecuta sus decisiones de producción, consumo y distribución.

 

Factores técnicos. ¡Más de lo mismo!

Todo sistema económico está integrado por dos conjuntos de factores básicos e interrelacionados: los de naturaleza técnica y los institucionales. El relato dominante en Canarias acostumbra a centrarse en los factores técnicos.

Las apelaciones a la escasez de recursos naturales industrializables, a las dificultades de acceso a fuentes de financiación, su escaso capital humano y gerencial, el reducido tamaño medio de su tejido empresarial, una especialización productiva poco diversificada y muy sesgada hacia actividades de baja productividad y escaso valor añadido, son algunos de los elementos que, de forma recurrente, se ponen sobre la mesa en las discusiones sobre las debilidades del sistema económico canario.

“Si Canarias crece poco y no genera empleo de calidad para todos, obedece”, acostumbra a afirmarse, “a la combinación de los factores anteriores”.

Como colofón, la narrativa dominante en Canarias vincula las debilidades anteriores al carácter archipielágico y ultraperiférico de nuestra región: la hipótesis del fatalismo geográfico.

 

Son las instituciones, ¡estúpido!

Sin embargo, hace tiempo que sabemos que la acumulación de factor tra- bajo y capital físico, las mejoras en capital humano o los avances tecnológicos no son propiamente factores causantes del crecimiento, sino crecimiento en
sí mismo. Sin negar la in uencia que ejercen los condicionantes geográ cos,
el que una economía genere oportunidades de empleo para toda la población activa, su nivel de capitalización y so sticación tecnológica, la cultura empren- dedora y de innovación de su tejido empresarial, depende, en última instancia, de su marco institucional.

Las instituciones son las reglas del juego en una sociedad, las restricciones diseñadas por el hombre para dar forma a las interacciones humanas. Éstas desempeñan un papel limitador o restrictivo sobre la conducta humana en las interacciones políticas, económicas y sociales. Una idea que queda bastante bien ilustrada a través de las normas (instituciones) de trá co. Cuando llega- mos a una intersección y nos encontramos con una señal vertical con fondo rojo y escrito en color blanco la palabra stop, sabemos que tenemos la obliga- ción de detener la marcha y dar prioridad a los vehículos que ruedan en la vía principal.

Pero las instituciones también desempeñan, cuando están bien diseñadas, un papel facilitador evidente. Al tratarse de normas y rutinas ampliamente compartidas, con intensos efectos sobre las motivaciones y el comportamiento de los agentes, facilitan los procesos de toma de decisiones y las interacciones humanas.

Siguiendo con nuestro ejemplo de las normas de circulación, es evidente que gracias a ellas los vehículos que transitan por la carretera principal no tienen por qué aminorar la marcha al llegar al cruce aunque vean que otro vehículo se aproxima por una vía secundaria. Confían en que los vehículos que se quieren incorporar respetarán el stop. De igual modo, todos podemos circular a 120 kilómetros por hora en una autopista sin temor a colisionar porque con amos en que cada uno de nosotros respetará las señales, el sentido de la marcha, etc. La ausencia de normas, o su incumplimiento más o menos generalizado, di culta el trá co. Lo mismo pasa en el resto de interacciones humanas, ya sean de naturaleza económica, política o social.

De las de niciones anteriores me interesa llamar la atención sobre los siguientes aspectos:

(1) Las instituciones son un producto social, una creación del ser huma- no. Por tanto, está en nuestra mano su (re)diseño. Y, recordémoslo, los merca- dos también son instituciones sociales. No hay nada natural en su existencia.

La visión naturalista o etérea del mercado es errónea. Como toda institución, los mercados evolucionan a lo largo del tiempo, y desempeñan funciones tanto facilitadoras como restrictivas. La dicotomía entre “mercados libres” e “institu- ciones restrictivas” es igualmente errónea.

(2) Pese a ser un producto social, los componentes de una institución son exógenos a cada individuo; los ciudadanos, considerados individualmente, no pueden (por lo general) modi carlas.

(3) Las políticas económicas son, por un lado, en su vertiente estructural, el origen de los diseños institucionales. Por ejemplo, las reformas estructurales son, en gran medida, ajustes en el diseño de las instituciones existentes. Por otro lado, las políticas económicas articulan el uso que hace la sociedad de sus instituciones y, en este sentido, no modi can las reglas de juego, sino que las emplean para usos determinados.

 

Ineficiencia y lobbies

La mera existencia de una institución no garantiza que ésta promueva com- portamientos socialmente e cientes. Las instituciones de nen equilibrios es- tratégicos, son fruto de la interacción o con icto entre actores y colectivos con intereses no necesariamente coincidentes, y re ejan el equilibrio de fuerzas, el reparto de cuotas de poder. Es por ello que en muchas ocasiones las institucio- nes responden a los intereses de determinados grupos de presión, y no tanto a la búsqueda del interés general.

Una de las funciones básicas de la acción de gobierno debería ser, si su pre- ocupación real es la defensa del interés general, procurar equilibrar la relación de fuerzas, y no dejarse capturar por grupos de interés y lobbies (captura del regulador). El poder de in uencia de estos grupos es mayor en las sociedades más aisladas y con estructuras productivas menos diversi cadas, pues en ellas la competencia entre grupos de interés acostumbra a ser menor.

Los pobres resultados exhibidos por el sistema económico canario en el transcurso de las últimas dos décadas invitan a cuestionar la e ciencia de la ar- quitectura institucional que nos hemos dado. Especial atención debemos pres- tar a los elementos más destacados de nuestras especi cidades institucionales, REF incluido, así como a aquellas materias en las que los poderes regionales (autonómicos, insulares y locales) tienen competencias.

 

Inmovilismo y lobbies

El progreso económico y social de las sociedades no es un proceso lineal,
lo que significa que las instituciones que son apropiadas en un determinado momento histórico o estado de desarrollo, dejan de serlo en otras circunstancias.

Esto supone que el entramado institucional debe ser lo su cientemente exible como para poder ajustarse ante los cambios que reclama el tránsito de una fase de desarrollo a otra.

No reconocer a tiempo la necesidad de cambio o no contar con entornos institucionales permeables a éste supondrá seguir anclados en sistemas económicos agotados, condenando al empobrecimiento a una parte creciente de la sociedad.

Una de las grandes dificultades que enfrenta el cambio institucional, y, por esta vía, las modi caciones en el sistema económico, deriva de la aritmética
de intereses antes apuntada.

En la medida en que las instituciones reflejan un equilibrio de fuerzas, cualquier intento por modificarlas, al suponer cambios en el status quo de determinados grupos de presión, provocará que los colectivos afectados negativamente se resistan al cambio, trasladando, una vez más, al conjunto de la sociedad los costes asociados al inmovilismo.

Conciliar los pobres resultados económicos y sociales cosechados los últi- mos cuatro lustros por la economía canaria con el continuismo de los pilares fundamentales sobre los que se asienta nuestro entramado institucional debe- ría ser motivo de debate y, sobre todo, de una profunda investigación.

 

Instituciones sociales. No sin ellas

Las instituciones pueden ser puramente económicas (relacionadas con
la libertad para realizar transacciones, el respeto a la propiedad privada y el funcionamiento de los mercados), políticas (libertades civiles básicas y derechos políticos como la libertad para crear partidos políticos y organizaciones o la rendición de cuentas por parte de los representantes elegidos) y sociales.

Por limitaciones de espacio, y al ser las que acostumbran a obviarse con mayor facilidad en los debates sobre el sistema económico, me centraré en las instituciones sociales. Éstas recogen cuestiones de con anza, valores y principios éticos.

Dentro de esta categoría se incluyen aspectos relacionados con la extensión de la corrupción y ese intangible cada vez más importante en las sociedades modernas que es el capital social.

 

Hablemos de corrupción

Son múltiples los canales a través de los que la corrupción dinamita el funcionamiento de los sistemas económicos: altera los mecanismos de asignación (ineficiencia asignativa); abre espacios para las prácticas de búsqueda de rentas (penaliza la creación de riqueza y potencia la redistribución desde el conjunto de la sociedad hacia las élites extractivas); de se estimula la inversión al incrementar la incertidumbre sobre los rendimientos esperados, penalizando el crecimiento económico.

En el ámbito social también son perceptibles los efectos de la corrupción: detrae recursos públicos que podrían emplearse en programas con fines sociales; genera impactos distributivos perversos al incrementar el coste de acceso a los servicios sociales de los más desfavorecidos; refuerza las asimetrías de poder y capacidad de participación efectiva existentes en la sociedad.

Adicionalmente, la corrupción resta legitimidad y respaldo social al conjunto entramado institucional, lo que termina por minar su capacidad para articular la acción colectiva y la gobernabilidad.

Durante los últimos años hemos asistido en España a un grave deterioro de los estándares de calidad democrática y un notable ascenso de la corrup- ción.

Así lo ponen de mani esto los ciudadanos españoles en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Una percepción, por lo demás, que se ve reforzada por diversos informes y estudios elaborados, entre otros, por Transparencia Internacional y el Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO).

Canarias no ha permanecido al margen de esta tendencia tan dañina, tal y como se encarga de mostrar el barómetro del CIS. También el Consejo Económico y Social de Canarias estuvo elaborando durante algunos años un Barómetro de Opinión en el que se advertía que la corrupción figuraba entre las principales preocupaciones de los canarios.

 

Invirtamos en capital social

El capital social evidencia la riqueza y fortaleza del tejido social interno de una sociedad, y está integrado por (i) el grado de con anza existente entre los actores sociales de una sociedad; (ii) las normas de comportamiento cívico practicadas; y (iii) el nivel de asociacionismo que caracteriza a esa sociedad.

La confianza, por ejemplo, actúa como un ahorrador de con ictos potenciales, limitando el pleitismo. Las actitudes en materia de comportamiento cívico, que van desde cuidar los espacios públicos hasta el pago de los impuestos, contribuyen al bienestar general.

La existencia de altos niveles de asociacionismo indica una sociedad con capacidades para actuar cooperativamente, construir redes y sinergias en su interior.

Son muchos los trabajos que demuestran que en España y Canarias reina un clima de descon anza, y un debilitamiento de un ya de por sí pírrico asociacionismo.

Más de un 60% de los españoles, al ser preguntados por las relaciones interpersonales, señala que “nunca se es lo su cientemente pruden- te al tratar con los demás”. De hecho, las estadísticas europeas llevan tiempo señalando a España como uno de los países con menores tasas de con anza interpersonal.

Una descon anza que alcanza al poder político y también al judicial. En torno a las dos terceras partes de los españoles declaran estar en total desacuerdo con la idea de que “el sistema judicial castiga a los culpables sin importar quiénes son”.

Por si fuera poco, más de la mitad de los ciudada- nos españoles señala que para llegar a ser rico en nuestro país “hay que tener buenos contactos y cultivarlos”, frente a menos de un 20% que piensa que lo que hay que tener son buenas ideas y esforzarse en aplicarlas. La muerte de la meritocracia y de la igualdad de oportunidades.

 

De tanto obviarlo, se nos olvidó

Tal y como señaló el profesor Nicholas Georgescu-Roegen, “estamos en un momento en el que es necesario enfatizar lo obvio porque ha sido ignorado durante mucho tiempo”.

Esa ha sido precisamente mi intención en esta colaboración: rescatar obviedades con la esperanza de que cuando se vuelva a sacar del baúl de los recuerdos el manido tema del cambio de modelo económico, algunas de estas cuestiones se pongan sobre la mesa.

Quizá no luzcan tanto como los eslóganes electorales en pro de invertir más recursos en infraestructuras ferroviarias y carreteras, aumentar el gasto público en I+D, o entablar duras negociaciones con las más altas instancias españolas y europeas para aumentar determinadas partidas presupuestarias o subvenciones.

Pero la literatura especializada y la evidencia apuntan, sin ningún género de dudas, que las consideraciones planteadas en los párrafos anteriores rinden mejores resultados en términos de crecimiento, desarrollo y bienestar, y que éstos son más duraderos en el tiempo y benefician a una mayor proporción de la población.

 DESVIOS

DESVIOS

 

Por: Alba Marrero. Periodista

    gestion@360periodismo.com 

Me voy. Ya he terminado. Ya tengo el título. Ya soy periodista, así que me voy. A Inglaterra. I want to grow up a little more. Aunque, siendo honestos , I need to improve my English. La noticia pilla por sorpresa en casa. Siempre había dicho que de mayor quería ser periodista. Sin desvíos. Con segundas intenciones, mi padre empieza a enumerar los contras de un sitio tan frío como Reino Unido y alabar casi como un método desesperado, mi inglés que, sin mucha honra era de garrafón. 

«¿Cómo te mantendrás allí?, preguntó. «Seré au pair«. «Au, ¿Qué?», «Au par, papá». «¿Qué es eso?». «Cuidar niños». «¿Tú estás segura de eso?». «Sí». En realidad, no. Me moría de miedo. «Papá, no hay más que hablar; me voy».

Hay dos cosas que se descubren en Inglaterra sólo si se va a Inglaterra. En primer lugar, que tu madre siempre tendrá la razón  y debiste dejar más  hueco en la maleta para llevar jamón y comida de verdad. En segundo, la fascinación que les genera a los ingleses cuando les cuentas que eres de Tenerife. No comprenden que, pudiendo vivir en un sitio por el que ellos ahorran un año para irse de vacaciones, tú hayas decidido pasar una temporada metida de lleno en el frío anglosajón. 

En ese momento de la conversación es cuando empiezo a hablarles de política, de las cosas mal hechas en mi tierra y en mi país y espectáculo, casi por hacer la gracia, de lo que haría yo si fuera presidenta. Y, de paso, me glorifico con mis mejoras en el idioma.

Cierto es que Tenerife es maravillosa. De esos lugares que te reciben con dos besos al llegar y te llevan la maleta. Una apuesta segura por las charlas memorables en los mentiredos; por la risa floja con el vino del norte, y por tener en un pedestal a lo casero. De un olor a mar inconfundible, de un plato de más siempre en la mesa y de un magnifico «¡Pero si aquí nos conocemos todos!».

No obstante, a ese inglés que me envidia por ser de Canarias, también le comento que muchas veces Tenerife obliga a que sus jóvenes se marchen. Presidida por gobernantes que maltratan la cultura, que faltan al respeto de su paisaje, que manipulan a los medios de comunicación inflándolos a publicidad institucional, la juventud tiene que irse a cumplir sueños a otra parte.

Existe grupos de canarios en Londres o Edimburgo que guardan sus títulos y doctorados bajo llave para llenar las cajas de cadenas de comida rápida o tiendas de ropa.

Antes de convertirme en una de ellos bajo la etiquete de au pair, tenía la soberbia de pensar que eso suponía un fracaso absoluto. No obstante, cuando terminé mi carrera, tuve la necesidad de querer comunicarme con el mundo y sus problemas que prioríce perfeccionar el idioma universal. También la necesidad de los 23 y de empezar a volar. Simplemente me fui. Y, después de realizar un trabajo en el que yo creía que no sería feliz, he vuelto a casa menos fracasada que nunca. 

Ahora, mientras trabajo en cosas por las que me gano la lástima , es cuando realmente me apetece la gente. Y descubro. En Londres, empecé a hablar con el hombre de seguridad de un restaurante sobre la rara tranquilidad de aquel día. Terminé por descubrir que en lo baños de aquel bar solían reunirse (y esconderse) personas sin hogar de la zona para pincharse heroína.

Ahora, cuando soy menos periodista que nunca, es cuando más entiendo al oficio y no cuando creía que me iba a comer el mundo desde la biblioteca de la facultad.

El periodismo es contacto. El periodismo son charlas con cualquiera, dónde sea, cómo sea y a la hora que sea. Es piel. Son miradas y gestos. El mundo universitario nos enseña nuestro oficio a través de una pantalla de ordenador y éste es fundamental pero sólo para darle a las teclas.

El periodismo está fuera. En la calle. En el hablar con la gente de los temas que nos parezcan más banales pero que siempre, para alguien, son algo más.

Quizá los desvíos siempre llevan a alguna parte. La carrera nos respondió que de mayores queríamos ser periodistas pero los ramales de la vida nos dan la oportunidad de averiguar qué tipo de periodista nos gustaría ser en el futuro. Quizá los desvíos, a esta poca altura de la vida están geniales.

 NUEVA LEGISLACION SOBRE ANIMALES DOMESTICOS

NUEVA LEGISLACION SOBRE ANIMALES DOMESTICOS

Por: Sandra Barrera. Abogada.

    gestion@360periodismo.com 

Reforma de la Ley Canaria 8/91 sobre la protección, la tenencia y la venta de animales

El bienestar animal en realidad debería ser regulado bajo una ley marco europea, pero por el momento en España coexisten 17 leyes, una por cada comunidad autónoma.

Nuestra ley 8/91 del 30 de abril sobre Protección de los. Animales de Canarias, fue la cuarta que se promulgó en España. En su día fue un gran avance, pero lo cierto es que ya toca modificar la ley y es que en la actualidad, nos encontramos con un sentido del bienestar animal diferente, partiendo de la gestión del estrés y de considerar a nuestros animales de compañía como verdaderos «miembros de la familia».

Como cuestiones positivas señala expresamente ciertas actitudes ilícitas, pues es una infracción el poner veneno en las calles, también está prohibido el corte de rabo, orejas, y colmillos en los animales así como la desungulación en los gatos.

En las romerías deberá procurarse el bienestar del ganado, prohibiendo el uso concreto de medios inadecuados de sujeción que generen dolor. Los animales utilizados para la caza tendrán el mismo tratamiento que el resto de perros, siendo que los titulares deberán respetar las medidas higiénicas y sanitarias así como de habitabilidad y el resto de condiciones óptimas para su mantenimiento.

No se podrá utilizar animales como reclamo turístico, ni fotográfico, no podrá ejercerse la mendicidad con animales y están prohibidas completamente las llamadas hartangas o rifas de animales.

Será obligatorio notificar el hallazgo de un perro o gato en la calle y habrá que comunicar en diez días la defunción de tu animal de compañía.

Una de las cuestiones más importantes es la prohibición de las peleas de gallos., así como la instalación de espectáculos circenses con cualquier tipo de animales. Ambas cuestiones reflejan un enaltecimiento de la dignidad animal, llevar a los animales al siglo XXI es primordial.

No obstante también hay cosas que el legislador omitió y debemos considerar incorporarlas mediante alegaciones. Y es que es importantísimo incorporar al gato feral dentro de la protección de los animales, es decir, aquel gato abandonado en la calle que necesita amparo, la adecuación de su espacio y la esterilización. Y una línea real de sacrificio cero, no solo  una intención, para lo cual se han de adoptar medidas tales como la agravación de las penas por abandono animal.

 

Proposición de Ley para la reforma de Código Civil, Ley Hipotecaria y Ley de Enjuiciamiento Civil

Más de un cuarto de millón de firmas para poder llevar al Congreso una proposición de ley… Fue un éxito rotundo. La unanimidad lograda el 14 de febrero de 2017 para consensuar entre todos los partidos políticos el texto, otro hito.

Esta reforma tiene como objetivo ella tener en cuenta en nuestro derecho civil a los animales como «seres vivos dotado de sensibilidad física y psíquica». Y ello porque el artículo 13 del Tratado Fundacional de la Unión Europea así. lo aseveraba y España al suscribirlo debía reformar su ley para adecuar sus textos a esta máxima.

En definitiva, se trata de descodificar a los animales, pues en nuestro derecho civil los animales tienen (o tenían) la categoría de de bienes muebles  semovivientes, así cuando algún litigio se sucede en el juzgado, los animales debían ser tratados como si habláramos de una mesa o una nevera.

Y eso era incompatible con ciertas cuestiones como la petición de custodias compartidas entre cónyuges para animales. Definitivamente, bienvenida la reforma.

  CUANDO EL ESPEJO TE MIENTE

CUANDO EL ESPEJO TE MIENTE

Cristina Rodríguez Menéndez

    gestion@360periodismo.com 

«Tienes anorexia». Dos palabras que cambiaron mi vida hace un año y nueve meses, a pesar de que ya llevaba más tiempo del que ya creía dentro de mí.

Con tan solo tres años tuvo el escenario perfecto para adentrarse en mi vida. Los numerosos insultos, las burlas y desprecios recibidos en el colegio a causa de mis kilos de más, me condujeron a construir una baja autoestima. Mi debilidad, mi autoexigencia y el odio hacia mí misma junto con mi inseguridad fueron los aliados perfectos para que la enfermedad se colase dentro de mí.

Porque la anorexia no es un capricho para conseguir el cuerpo de las modelos sino que detrás de la preocupación por las calorías se esconden muchos problemas.

Es una lucha entre tu parte racial y tu parte irracional. Te llenas de miedos que te producen ansiedad. y culpa. «Nadie te va a querer con ese cuerpo», «si adelgazas vas a ser feliz».

Además, nunca estás conforme. A medida que los. kilos iban bajando, mi felicidad no iba aumentando, sino todo lo contrario, cada vez estabas más triste. 

No tenía fuerzas ni energía, tenía un frío constante y lo único que quería era estar sola.

Gracias a la ayuda profesional y al apoyo de mis seres queridos mi parte racional se fue haciendo cada vez más fuerte. Ella sí que era sincera y me mostraba miedos reales como el peligro que estaba corriendo mi vida en ese momento. El darme cuenta de que tenía una enfermedad fue el paso más importante de toda mi recuperación.

Cuando eres consciente de que dentro de ti hay una guerra, comienzas a luchar, porque sólo tú misma puedes salvarte.

El proceso de recuperación es lento y difícil pero lo más importante es no rendirse nunca, puede sonar a tópico pero es la pura realidad.

El ver como tu vida está mejorando te aporta las fuerzas suficientes para seguir adelante. 

Creo que la sociedad influye de forma muy negativa en el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria.

Las enfermedades mentales no se normalizan, son un tema tabú y debido a ello hay mucho desconocimiento al respecto. No es facil cuando estás pasando por esto tener que escuchar «no vuelvas a hacer estas tonterías» o «no entiendo que te pasó, con el buen cuerpo que tenías antes…».

Y es que las personas no entienden que la anorexia es una enfermedad que no eliges, que no se trata de querer ser delgada sino de querer ser feliz.

Otro problema imperante en la sociedad es la cultura de la delgadez. A menudo podemos ver anuncios que venden el hecho de estar delgada como sinónimo de felicidad. Nos llenan la mente con productos dietéticos, con imágenes de modelos luciendo cuerpos insanos y nos intentan enseñar que hay que seguir un ideal de belleza basado en la delgadez, en lugar de enseñarnos a querernos independientemente del peso que marque una báscula.

Si hay algo que he aprendido con esta enfermedad es que el valor de una persona está por dentro.

Mi físico ha sido muy cambiante, he llegado a pesar 58 kilos y también 36 y, sin embargo, quien me quiso lo hizo siempre, incluso cuando yo no podía hacerlo. Cuanto más delgada estuve más infeliz fui. 

La vida merece la pena cuando la puedes disfrutar con las personas que quieres. Y cuando vives centrada en tus miedos y preocupaciones no puedes hacerlo.

Si volviera atrás, a pesar de todo el sufrimiento, pasaría por lo mismo, pero solamente porque gracias a ello hoy puedo quererme y valorarme. He dejado de preocuparme por aquello que tiene solución y aprecio más que nunca la suerte de poder vivir rodeada de personas que me valoran por lo que soy.

Tenemos que darnos cuenta de que sólo se vive una vez y nos merecemos ser felices. Lucha por aceptarte tal y como eres, porque los que de verdad te quieran lo harán por esa misma razón.

 

  COMPROMETIDOS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA

COMPROMETIDOS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA

Por: José María Calleja. Profesor de Periodismo. en la Universidad  Carlos III.

    gestion@360periodismo.com 

Un hombre acaba de asesinar a su mujer delante de su hijo que salía del colegio y en la tele han dicho que era un ¨suceso aislado¨. Un hombre ha sido condenado a severas penas de cárcel por el asesinato de la que fue su novia, y se ha contado como si fuera un suceso a pesar de que la sentencia ponía ¨agravante de género¨.  Las mujeres que perdieron hace años a sus hijos a mano de sus exmaridos, siguen sin visibilidad. No se habla, al referirse a ellas, de violencia vicaria y cuando se lo explicas a las alumnas con estas palabras ignotas, ponen cara rara. No sabían que existía eso. Ni te cuento el resto del país.

Sesenta mujer asesinadas al año. en España parece que no son suficientes para estar en la agenda informativa. Tampoco lo son los asesinatos de sus hijos ni las niñas ni adolescentes que se quedan huérfanas y de las que no nos preocupamos los periodistas por cómo serán sus vidas hoy y mañana. La violencia machista ha asesinado en España más que el terrorismo de ETA, pero no hay manera de que los medios la aborden de forma adecuada.

Está claro que terrorismo etarra y violencia machista son magnitudes distintas, no comparables, con distinta etiología, aunque con un mismo resultado de muertes, de asesinadas; con un mismo destrozo familiar. En el primer caso había una organización fanatizada, organizada, que de forma sistemática, sostenida en el tiempo -hasta que la democracia les derrotó- asesinó a todos los construidos como enemigos. Daba igual que a muchas de las víctimas de los asesinos no las conocieran y que a la inmensa mayoría las asesinaran por lo que simbolizaban.

En el caso de la violencia machista, un hombre asesina a su mujer o ex mujer, a la que cree de su propiedad, de la que piensa que, o es suya o no es de nadie; y luego se suicida. Ya ha conseguido su objetivo; asesinar a esa mujer que había empezado a dejar de ser suya. El asesino machista no se organiza con otros hombres para dar batidas y asesinar a cuantas más mujeres mejor; aunque es posible que celebre  el asesinato de otra mujer a manos de otro hombre y, en no pocos casos, puede preguntarse; ¨si esa la ha asesinado ¿voy a ser yo menos?

Son historias distintas terrorismo y crímenes machistas, pero con elementos contaminantes; odio, muerte y miedo. Destrozo irreversible en los dos casos.

El terrorismo siembra miedo para ser eficaz -asesina a uno para atemorizar a miles- y a las mujeres que sufren violencia machista y viven paralizadas por el miedo aterrorizadas, neutralizadas como ciudadanas que exigen sus derechos y su dignidad.  Antes de ser asesinadas están muertas en vida. El odio se entrena, se inocula, se aventa, hasta crear un ser odiado contra el/la que todo es posible. Encarnada, la otra como el mal, todo lo. que se haga contra ella, incluida la muerte, esta bien. Mato luego mando y poseo , dice el violento machista.

No se cuantas mujeres más tienen que ser asesinadas para que la violencia machista tenga un tratamiento proporcionado a su gravedad en los medios de comunicación. El periodismo es, entre otras cosas, ofrecer a los ciudadanos en los materiales informativos un tratamiento proporcionado a la importancia del hecho. Aquí, estamos hartos de tratamientos prolíficos de asuntos irrelevantes, muchas veces inanes, mientras que las cosas graves: un hombre asesina a su mujer, junto con otros sesenta hombres que asesinas a sesenta mujeres al año, sean presentados como sucesos o no merezcan ni un breve. No hay una sección específica en los medios que diga: violencia machista; no hay un poner el micrófono a las mujeres expertas en el tratamiento de los asesinatos machistas.

Algunos medios aún no han dado con la ¨palabra exacta¨ que exigía Juan Ramón Jiménez, y todavía hablan de ¨violencia doméstica¨; o peor aún de ¨crimen pasional¨ de hombre loco de amor al que no le queda más remedio que asesinar a la mujer cuando esta le dice que no aguanta más.

A pesar de todo, se ha avanzado mucho respeto a los tiempos remotos en los que las mujeres víctimas eran percibidas por entero como culpables, sujetos obligados a dar explicaciones de su propio asesinato aunque no estuvieran, claro, en condiciones de hacerlo.

Hay leyes, desde 2004, Ley integral contra la violencia de género, que atacan a los asesinos y defienden a las víctimas como nunca antes. Ahora ha habido una ponencia en el Congreso de los Diputados en la que se han planteado posibles cambios, entre otros, para considerar a las mujeres cuyo marido o exmarido ha asesinado a sus hijos, también como víctimas de violencia de género.

Se ha mejorado, pero la mayoría de los periodistas no hemos tomado aún una posición beligerante contra esta matanza. Hace falta compromiso.

  IMPACTO PSICOLOGICO DE LA CRISIS ECONOMICA

IMPACTO PSICOLOGICO DE LA CRISIS ECONOMICA

Vanesa Fernández es profesora de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y psicóloga del Centro de Psiquiatría y Psicología Terapias Alcalá de Madrid

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La crisis económica que durante los últimos años afecta a nuestro país no ha pasado desapercibida en el plano psicológico de sus ciudadanos. Sus efectos negativos en la emocionalidad y comportamiento de muchas personas han provocado en algunas ocasiones problemas psicológicos como los trastornos de ansiedad y los trastornos del estado de ánimo, como la depresión.

El motivo es que, como cualquier crisis, la crisis económica supone una fuerte dosis de incertidumbre que compromete en muchos casos, no sólo el bienestar de la persona que la está sufriendo, sino también en muchas otras ocasiones el de aquellos que más quiere, su familia.

El hecho de que dicho estado de incertidumbre pueda llegar a suponer también una “crisis emocional” depende de diferentes factores. Entre los más importantes cabe destacar la concurrencia con la crisis de otro acontecimiento vital estresante (p.ej. un divorcio, pérdida de un ser querido, problema de salud, un despido, etc.), las cargas que tiene la persona (p.ej. hijos, hipoteca, etc.), la fase del ciclo vital en el que se encuentra la persona afectada, el apoyo social y económico con el que cuenta, y muy especialmente, la capacidad de gestión emocional con la que cuenta el afectado para afrontar situaciones adversas como la crisis.

En aquellos casos en los que aparece uno o más de los factores anteriores en un periodo menor de 6 meses, aumenta la probabilidad de aparición de consecuencias negativas para el estado de salud psicológica de la persona. En tal caso, será frecuente que aparezca un abanico de emociones negativas tales como ansiedad, tristeza, indefensión, culpa e irritabilidad, entre otras. Estas emociones negativas pueden precipitar, mantener o dificultar la recuperación de ciertas alteraciones en la salud física como las cefaleas, el insomnio, los dolores musculares, los problemas digestivos y alteraciones en el sistema cardiovascular, como la hipertensión arterial esencia.

Es por ello que, para que la crisis económica no se convierta en una crisis vital, debemos mantener la calma y la de nuestros allegados, puesto que la calma se contagia tanto como el nerviosismo. Para ello, controlar tus pensamientos negativos como las catastrofizaciones, la magnificación de todo lo malo que puede ocurrir o la minimización de tus recursos de superación, será crucial para mantener un equilibrio emocional adecuado.

Puedes detectar estos pensamientos “no razonables” cuando sientes que te desbordan emocionalmente (generan emociones muy intensas) y se basan en suposiciones, por lo que son difícilmente contrastables con la realidad o refutables por otras personas. Deja de lado estas autoverbalizaciones, céntrate en el aquí y ahora, organiza un plan de acción (p.ej. ahorra, cómo gastar menos, etc.), trata de seguir unos hábitos saludables y rodéate de aquellas personas con las que te sientes bien; el buen apoyo social percibido es uno de los principales factores amortiguadores del estrés y de las emociones negativas en esta y muchas otras situaciones que las generan.

Consulta el reportaje completo Adiós al Estado de Bienestar 

  ESTUDIANTES COMPROMETIDOS CON SU FORMACION

ESTUDIANTES COMPROMETIDOS CON SU FORMACION

 

Por: Antonio Martinón, rector de la Universidad de La Laguna

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Un grupo de estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Laguna ha logrado sacar adelante la Revista 360. Es fácil comprender que se trata de alumnas y alumnos con una gran vocación por la que será su profesión. Además, tienen entusiasmo y compromiso suficientes con la sociedad para realizar esta obra.

En esta revista podremos encontrar de todo, como en cualquier buen medio de comunicación. Temas diferentes, geografías distintas, historias de cualquier tiempo… Todos hallaremos en ella algo que nos interese, que nos ayude a entender el mundo y a nosotros mismos.

El trabajo de la revista va más allá de lo estrictamente periodístico y realmente aspira a ser una empresa cooperativa, de modo que se han repartido las tareas de redacción, publicidad, tesorería, maquetación, fotografía, imprenta, gestión, diseño, correcciones… Han formado un equipo y todos acabarán sintiéndose hacedores de esta obra colectiva. Estarán felices cuando su trabajo sea reconocido por los demás.

Estos estudiantes han decidido implicarse a fondo en su propia formación universitaria. No se limitan a que sean sus profesores quienes determinen plenamente lo que debe ser su paso por las aulas universitarias. Han entendido la importancia de ser ellos mismos los que completen su historial académico durante este tiempo de estudios y han tomado en sus manos la forma de vivir la Universidad.

Nuestra sociedad necesita el periodismo para ser libre, justa e igualitaria, como se proclama en nuestra Constitución. En la Universidad se enseñan técnicas para ejercer bien la profesión, pero también en ella se forma para que cada uno asuma plenamente la responsabilidad social de esa profesión. Deberán formar e informar a quienes les leamos, para ayudarnos a comprender lo que ocurre.

Este proyecto de revista se enmarca en la asignatura Periodismo de investigación: información en profundidad, está impartida por el profesor Samuel Toledano Buendía. Mi gratitud a él y a los estudiantes por sacar adelante esta revista, que ya es referente de innovación educativa y de compromiso social. Como rector me siento orgulloso de que esta obra colectiva vea la luz y que se haya fraguado en las aulas de nuestra universidad.

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  LA IMPORTANCIA DEL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN

LA IMPORTANCIA DEL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN

 

Agustín Yanel @FEsPeriodistas

    gestion@360periodismo.com 

 

La ciudadanía tiene derecho a recibir información veraz, plural y de calidad. Pero este derecho, que está reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Constitución española y en convenios internacionales, solo puede cumplirse de manera efectiva y ser una realidad plena si existen profesionales que lo hagan posible: los periodistas, que son el instrumento para que la información llegue a la sociedad. Por eso, el periodismo es una profesión imprescindible para la sociedad y la democracia.

El llamado periodismo de investigación no es un género periodístico como tal, porque todo el trabajo que desempeña el periodista debe tener algo de investigación. Sin embargo, se ha convertido en una especialidad que está de plena actualidad en España, sobre todo por los numerosos casos de corrupción política que cada día llenan las páginas de los periódicos, los digitales y los informativos de radios y televisión.

Si no hubiera unos periodistas que investigaron, la ciudadanía no habría conocido el escándalo Watergate, que obligó a dimitir en 1978 al presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, por las informaciones que publicaron Carl Bernstein y Bob Woodward en el Washington Post. Y en España no se habría conocido el llamado terrorismo de Estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), que entre 1983 y 1987 asesinaron a 26 personas en el sur de Francia, algunas de ETA y otras que no lo eran.

Sin periodistas dedicados a investigar probablemente tampoco habrían saltado a la luz pública los delitos por los que ha sido condenado Iñaki Urdangarin, cuñado del rey Felipe VI; las presuntas ilegalidades relacionadas con los expedientes de regulación de empleo en Andalucía; la evasión fiscal del ex senador y extesorero del PP Luis Bárcenas; los numerosos casos de corrupción que afectan a exdirigentes y ex cargos públicos de ese partido; las actividades por las que está siendo investigado Jordi Pujol, su esposa y sus siete hijos…

La esencia del periodismo de investigación consiste en dar a conocer asuntos relevantes de interés general que alguien quiere mantener ocultos. En la mayoría de los casos son hechos ilegales que terminan con alguien en la cárcel, por lo que el periodista que los investiga y su medio saben que se van a enfrentar a presiones de todo tipo, amenazas y denuncias judiciales para obstaculizar su trabajo. 

Eso ocurre en España, pero en otros países se enfrentan a la muerte. En México, por ejemplo, son frecuentes los asesinatos de periodistas que investigan el narcotráfico: en 2016 fueron asesinados 16, según datos de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), y solo en los cinco primeros meses de 2017 han asesinado a otros seis. Esto convierte al país azteca en el tercero del mundo con más profesionales de la información asesinados después de Irak y Afganistán.

Cuando se pregunta a los estudiantes de Periodismo a qué tipo de información quieren dedicarse el día que trabajen en un medio de comunicación hay respuestas de todo tipo: deportes, política, economía, cultura, moda, televisión… Los hay que desde el primer momento quieren ser reporteros de guerra o columnistas de opinión, hasta que alguien les dice que eso solamente será posible después de bastantes años de trabajo y experiencia. Con el periodismo de investigación ocurre eso mismo.

Cualquier parcela informativa requiere una especialización. El periodismo de investigación también, e incluso más que en otras áreas debido a las dificultades que existen para buscar la información en ese terreno. Por mucha y muy buena preparación teórica que adquieran los estudiantes en la universidad, deben complementarla con la práctica y la especialización para ser buenos profesionales.

En el periodismo de investigación, igual que en todo el trabajo del periodista, hay que respetar las normas éticas y deontológicas de esta profesión; respetar la vida privada de las personas, aunque sean las protagonistas de un reportaje de investigación; y, por supuesto, investigar un asunto porque tiene relevancia pública y hacerlo para buscar la verdad, sin actuar por intereses personales, económicos, políticos o por la línea editorial del medio de comunicación.

El periodismo de investigación se relaciona e incluso en muchos casos se identifica con el llamado periodismo de datos, que tanto auge está adquiriendo. También con las filtraciones. Pero es mucho más. Al periodista pueden llegarle unos documentos o informes de interés general y, en ocasiones, de ese material surge una noticia relevante. Pero el periodista que quiera dedicarse a la investigación no solo deberá elaborar la noticia con ese material, sino completarla con su trabajo en la calle, con sus fuentes y contrastando los datos, hasta confeccionar una buena historia de investigación.

Agustín Yanel es secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP)

  LAS NIÑAS AFGANAS OBLIGADAS A CASARSE

LAS NIÑAS AFGANAS OBLIGADAS A CASARSE

 

Por: Fuencisla Gozalo. Fundadora y presidenta de la Fundación Cometa 

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Alguien llama a la puerta: ¡niñas, puede ser un hombre! Ellas ya saben lo que hay que hacer en estos casos: correr a buscar refugio en algún lugar de la casa para no ser vistas. Será algún adulto quien abra.

En el rellano, unas mujeres celestinas vienen a pedir matrimonio para una de las hijas de la casa. Se personan en el domicilio encargadas por la familia de un chico que quizás haya podido ver a la joven en los campos mientras trabaja o simplemente por una decisión de los padres. En este primer encuentro alabarán las cualidades del candidato y la idoneidad de la familia. Si no hay un rechazo, la familia de la joven responderá, a través de estas mujeres, que se pensará su proposición de matrimonio.

La elegida desconoce de quién se trata y es posible que no lo haya visto en su vida, pero no es ella quien decide. Será informada por sus padres. Nada más.

A los pocos días las celestinas volverán a personarse en el hogar de la elegida y, casi con seguridad, la respuesta será afirmativa. Volverán con la aceptación a la casa del hombre que pide matrimonio.

Después se realizará un encuentro formal entre las dos familias. La del novio llevará dulces a la de la futura esposa y se prometerán. Ya no habrá vuelta atrás. Será el hombre con quien comparta su vida, no importa lo malo que pueda descubrir en él. En unos meses se celebrará la boda y, si la joven tuvo la suerte de poder estudiar, no habrá servido de nada. Ahora pertenecerá a su marido y a la familia de éste. Su destino: tener hijos.

Esta es la forma habitual que en Afganistán tienen las mujeres de conocer a sus futuros esposos. Los afganos se casan la mayoría de las veces entre primos hermanos o primos segundos. Si este es el caso, no será necesaria la participación de la casamentera. Las dos familias se conocen de sobra por los vínculos de sangre que les unen y simplemente serán los padres de ambos los que organicen todo.

“¡Yo me casaré con la prima que mi padre me diga!”, dicen con convicción los jóvenes. Quizás es una frase que a oídos occidentales impacte, pero que es la normalidad en aquel país. El concepto de enamoramiento, de pasión, no entra en sus esquemas mentales a la hora de casarse. “El amor puede llegar después, con el tiempo”.

Recuerdo la historia de Laila Jaan, nacida en Kabul hace unos cincuenta y cinco años. Enferma cuando nació y sin diagnóstico conocido, la única esperanza de sus padres fue llevarla a unos hornos milagrosos que existían cerca de la capital afgana. El bebé fue depositado en uno de ellos y sanó. El pago fue la promesa de matrimonio entre Laila y el hijo mayor de la dueña de los hornos, entonces de seis años. Y sí, con el tiempo unieron sus vidas. Tuvieron cuatro hijos. “Comencé a amar a mi marido a partir del nacimiento del tercero, antes me repugnaba”, dice hoy con una sonrisa Laila Jaan.

Muchas veces, las niñas son entregadas, sobre todo en las zonas rurales, como pago de deudas de sus padres. La nueva constitución afgana aprobada en 2004 fija que la edad mínima para que una mujer pueda contraer matrimonio es de dieciséis años, sin embargo más del 60% son entregadas a sus maridos siendo niñas, lo que escapa al control policial y judicial. Además, el 87% sufrirá violencia física, sexual o psicológica durante el matrimonio.

Existe, sin embargo, lo que en Afganistán se conoce como shingarí, quizás la única forma que tiene el amor de triunfar y por ello la más peligrosa. Cuando dos jóvenes se aman pero su amor es imposible, la niña tiene la posibilidad de huir a casa de su amado y pedir el shingarí. Es un cobijo que debe ser respetado y los padres de él tendrán que aceptarla en casa. Es visto como un “crimen de honor”, puesto que la niña desobedece a las órdenes de su familia de casarse con quien se le ha dicho. Por esta razón tendrá que dejarse la labor a un intermediario que negociará este matrimonio con las dos familias.

Si el intermediador triunfa, podrán casarse. De lo contrario ambas familias tomarán cartas en el asunto y todo acabará para ellos, probablemente con la muerte.

 

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