Ella es un suceso

Por: Javier Gomes

    gestion@360periodismo.com 

Tras una ligera espera, acompañada de unos anuncios de limpieza y de belleza en los que aparece una señora alegre con su nuevo producto, comienza el informativo. Lo presenta una pareja de periodistas de diferente sexo.

Al hombre se le vislumbra cierta longevidad debido a sus patas de gallo y las canas en su pelo, rasgos casi inevitables en una profesión en la que se vive en continuo estrés.

La mujer aparenta tener, como mínimo, una veintena de años menos que su acompañante. Posee una mirada seductora, que combina a la perfección con su pelo brillante y unas medidas corporales idóneas para muchos de los mejores estilistas. Él presenta las noticias.

Ella, solamente añade algún que otro apunte. Primera noticia: “Una chica muere a manos de su novio tras caer de un tercer piso”. A continuación el presentador da paso a una reportera que se encuentra en el lugar. A la joven le han indicado por el pinganillo que pregunte a los vecinos detalles de la pareja. Todos responden a afirmaciones similares: “eran buenas personas…” o “me impresiona porque no solían discutir…”.

Al día siguiente, la sección de Sucesos de la mayoría de periódicos recogerán este caso como uno más. Esta decisión suele tomarse desde los altos cargos, donde predomina la presencia masculina. La realidad detrás de la noticia es que los medios de comunicación ocupan un rol fundamental en la lucha por la equidad de genero.

 

El sistema patriarcal afecta directamente a la estructura cognitiva de la sociedad.

 

Montse Delgado, secretaria de Igualdad de la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias, indica que “seguimos viviendo en un sistema totalmente patriarcal, donde el hombre trata de dar a la mujer un papel específico y todo lo que tenga que ver con nosotras es infravalorado”.

La prensa se ha dado cuenta de la gravedad y en la mayoría de medios se han desplazado los ca- sos por violencia de género de la sección de Sucesos a la de Sociedad.

El terrorismo machista no es un aspecto que se dé puntualmente y cada asesinato repercute de forma directa en la ciudadanía. El sistema patriarcal afecta a la estructura cognitiva de la sociedad. “No basta con incluir los asesinatos a mujeres en las secciones de sucesos. Hay que atacar el problema desde la raíz», añaden desde el Instituto Canario de Igualdad.

Inés Herreros, fiscal de Las Palmas de Gran Canaria, expone que en cada caso de violencia de género se produce un doble vertiente: «La primera, por supuesto, el ataque que se produce contra la mujer, el efecto que tiene en ella y en su entorno familiar. La segunda, el ataque que se produce contra todas las mujeres”.

Con la segunda vertiente, la scal hace referencia “al miedo colectivo que se transmite y que nos afecta en nuestro día a día”. Herreros añade que, al darse tantos casos de ataques machistas, los padres se preocupan por la seguridad de sus hijas.

De ahí a que sea frecuente ver cómo los tutores de las jóvenes les prohíben salir a la calle por la noche, o les suplican que vuelva pronto a casa, que no se fotografíen en posturas concretas o que se vistan de manera menos llamativa.

 

El tratamiento informativo

Ana Requena, periodista de eldiario.es, argu- menta que debido a las repercusiones que tiene en el comportamiento de la sociedad, las empre- sas informativas deben implicarse visibilizando y denunciando cada acto que atente contra la equidad de género. Para ello, Requena subraya que “es fundamental una correcta elaboración del tratamiento informativo en los casos de violencia hacia la mujer”.

En 2004, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero otorgó responsabilidad social a los medios de comunicación. El artículo 14 de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género especifica que “la difusión de informaciones relativas a la violencia sobre la mujer garantizará, con la correspondiente objetividad informativa, la defensa de los derechos humanos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus hijos. En particular se tendría especial cuidado con el tratamiento gráfico de las informaciones».

Pese a ello, sigue existiendo prensa que pinta de distinto color la imposición del hombre sobre la mujer. La escasa especialización de los medios y el siempre jugoso sabor del sensacionalismo provoca que en muchas informaciones las víctimas y el agresor no tengan el protagonismo adecuado para cada uno en la noticia.

El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) creó en 2016 una guía para el tratamiento infor- mativo en noticias referidas a violencia de género. En ella, denuncian el sensacionalismo que se realiza desde los medios cuando añaden imágenes escabrosas o cuando recrean el modo en el que se cometió el asesinato, incluso llegando a buscar explicaciones por las que el asesino mató a la víctima, consiguiendo una justificación del acto.

Desde el CAA indican que “se puede ilustrar la noticia con planos generales y neutros del lugar de los hechos, evitando enfocar aquellos elementos que no aportan nada a la noticia y pueden socavar el derecho a la intimidad de las víctimas”. Esto evitaría el morbo que producen las fotos de armas, la sangre o la reconstrucción de los hechos.

Delgado reclama una mayor formación de los periodistas en perspectiva de género. “Desde UPCC se ha abierto un proceso en el que acompañemos a los profesionales de la comunicación de los medio a formarnos, en colaboración incluso con el Instituto Canario de Igualdad, en cuestiones referentes al tratamiento informativo de la violencia de género”.

 

Estereotipos en la televisión

En los medios de comunicación audiovisuales se observa que se están repitiendo unos patrones que no favorecen a la situación de la mujer en la profesión. El periodista Ardiel Rodriguez, autor de un trabajo de investigación sobre los estereotipos en las mujeres presentadoras, afirma que «las cadenas televisivas españolas, sobre todo las privadas, han tomado unos patrones a la hora de escoger presentadoras de informativos».

Rodriguez indica los casos que se dieron en estos últimos años: “Antena 3 estableció tras el ERE de 2003 un patrón de mujer blanca, con pelo corto y rubio, mientras que con la llegada de Sara Carbonero a Telecinco y el impacto mediático que tuvo, hizo que se implantara en otras cadenas la tendencia a que aparezcan en pantalla chicas morenas, con mirada seductora y medidas que se igualan a las vistas en pasarelas de moda”.

No se trata de cuestionar las capacidades periodísticas que tengan estas nuevas generaciones. En el periodismo, al igual que en el resto de oficios, es necesario que exista una combinación de veteranía y juventud.

Según indica Rodríguez, “el problema reside en que se está dando constante- mente el mismo rol; noticiarios conducidos por un hombre mayor, con buena porte y elegante, custodiado por una chica que engancha al público y que sigue unos patrones de belleza determina- dos por la cadena. Esta última, además, realmente se limita a dar apuntes de las informaciones que transmite su compañero varón”.

 

Ardiel Rodríguez: «Las cadenas televisivas españolas han tomado unos patrones a la hora de elegir presentadora».

 

Rodríguez apela a que exista una pluralidad que evite encasillar a un género u otro en deter- minados estereotipos. Al igual que se dan estos casos, debería darse lo contrario; mujeres experimentadas y protagonistas de informativos que sean acompañadas por hombres jóvenes, que puedan adquirir los conocimientos que ellas les puedan transmitir.

María del Pilar Matud, catedrática de la ULL y experta en Psicología de Género, argumenta la necesidad de un cambio social y la importancia que tiene la prensa en este asunto. Matud expresa que “la responsabilidad de los medios va mucho más allá de un tratamiento informativo, se trata de atacar la violencia en todos sus grados, tanto sutil como explícito”.

Esto implica que desde las propias empresas informativas es necesario combatir internamente las desigualdades de género. Mayor presencia femenina en los despachos importantes, una equiparación real de los sueldos y las oportunidades de trabajo y, con el no de no propagar la tendencia machista, eliminar los estereotipos que se estén transmitiendo, tanto en el contenido de las informaciones como en el modo en el que se comunican.

 

La mujer dentro del periodismo

Al otro lado de la noticia, dentro de las redacciones, las mujeres han visto cómo la proporción del trabajo que realizan las propias periodistas no se ve compensado ni en su estatus dentro de la profesión, ni en los sueldos que cobran en comparación a sus homólogos, los hombres.

El Informe Anual de la Profesión Periodística, emitido por la Asociación de la Prensa de Madrid, indica que el 51,8% de los profesionales de la comunicación que trabajan en los medios son mujeres. Este dato probablemente se incremente con el paso de los años, ya que, según muestra el mismo documento, un 60% de estudiantes en las facultades españolas de periodismo son chicas.

Son mayoría en las redacciones y las aulas, pero no en los despachos. Y es que únicamente el 10,9% de los periódicos son liderados por ellas. Se reduce el porcentaje a un 7,8% en los medios audiovisuales y cae hasta un 3,9% en los digitales.

Cifras que demuestran una serie de patrones que se repiten, no solo en el periodismo, sino en gran parte de los oficios en España. Las mujeres son delegadas en la mayoría de ocasiones a permanecer unos escalones por debajo de los varones, lo que les imposibilita progresar en el trabajo y desarrollar todas sus capacidades. De hecho, existe una palabra como metáfora de esta situación, a la que los expertos en investigaciones sobre género denominan techo de cristal.

José Luis Zurita anima a pensar que se trata de una cuestión coyuntural. Según indica, “la gene- ración de directores de los medios de comunica- ción actuales son de promociones de los años 60, 70 y 80, donde sí existía una mayoría de hombres en las aulas”. Zurita estima que con las generaciones presentes y futuras las cifras tiendan a equilibrarse, y que “quienes ocupen esos cargos de responsabilidad serán profesionales competentes, indistintamente del género”.

Los salarios son un aspecto en el que se encuentra también la desigualdad entre sexos. Sonnia Chinea, periodista: “existe una brecha salarial enorme entre hombres y mujeres». Ademas explica que «aunque la formación de la mujer sea mayor su sueldo no es equiparable al del hombre realizando la misma función en el trabajo».

 

Son mayoría en las redacciones pero no en los despachos. Solamente el 10,9% de los periódicos son dirigidos por mujeres.

 

Odra Rodríguez, periodista de Canarias 7, añade que existen unos convenios laborales firmados por los representantes de las empresas en los que se establece una igualdad salarial. “Pero fuera del sueldo base, el periodista puede negociar con la empresa y esta puede decidir sin estar incumpliendo los convenios, pagarle más o menos en caso de que sea hombre o mujer”, matiza Rodríguez.

Por otro lado la directora de la revista Más Mujer, Rita Calero, afirma que existe una tendencia por parte de los empresarios de contratar a varones pese a que las mujeres pueden estar más cualificadas.

Por su parte, Zurita achaca que dicho problema puede deberse a que los organismos públicos no conceden suficientes ayudas para cubrir el gasto que supone pagar a un nuevo profesional cuando una empleada tiene que pedir una baja por maternidad. “Los empresarios nos encontramos con que tenemos que pagar a dos trabajadores y no recibimos ningún tipo de ayuda por parte del Gobierno”.

Consulta el reportaje completo: Mujeres

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