Prostitución y trata

Por Laura Martín y Cristian Hernández

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La prostitución y la trata se han convertido en mecanismos para atentar contra el sector femenino. En ese sentido, Esther Torrado, docente de la Universidad de La Laguna y miembro del Instituto del Universitario de Estudios de las Mujeres, explica que si hay prostitución es porque existe
una demanda por parte del sector masculino.

Sin embargo, apunta que “la sociedad no es consciente de que la prostitución se ha convertido en una forma de violencia y que es un problema de género, puesto que el mayor número de personas que la ejerce son mujeres y el que la demanda es el hombre”.

“En el contexto social actual, ser mujer y, además, vulnerable o con pocos recursos, son elementos comunes entre las que ejercen. También entran en juego otros factores como el hecho de ser mujer extranjera”. Torrado asegura que el motivo es que la mayoría de esas extranjeras han sido engañadas y reclutadas por redes de trata, las cuales les prometen un trabajo estable y una esperanza de vida mayor.

No obstante, cuando llegan a Canarias la realidad es distinta, pues se ven
obligadas a cumplir aquello a lo que las obligan los proxenetas. “No existe una relación de placer entre dos personas; una de ellas no disfruta del encuentro y no están en igualdad de condiciones […] Se trata de un mercado que tiene esa diversidad de mujeres que quiere el demandante, de todas las edades, de todas las procedencias y de todos los precios; la mercancía está garantizada porque no existe una normativa que los persiga”.

 

La acción de los cuerpos de seguridad

Cuando una víctima de una red trata es identificada, ¿cómo se debe actuar? Aquí entran en juego dos elementos.

En primer lugar, la Policía Nacional. Luego, las ONGs, que proporcionan la ayuda correspondiente. Kike, nombre ficticio de un inspector de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documental (UCRIF), explica que cuando se detecta una red trata de mujeres, se activa el protocolo de la Ley Orgánica 4/2000 del Artículo 59, sobre Derechos y Libertades de los extranjeros en España y su integración Social.

Según dicha ley, a la víctima se le ofrece un período de adaptación, siempre y cuando esté en España de forma regular. A su vez, se le facilita una residencia en el territorio español. “Si no se da este caso, es derivada a una organización no gubernamental”, añade.

Las mujeres también reciben asistencia psicológica. En cuanto al tratante, “si los indicios respecto a que forma parte de la organización son racionales, será detenido y puesto a disposición judicial”.


Por otro lado, es importante establecer un matiz entre la trata y la prostitución, ya que se trata de prácticas diferentes. “La trata saca a la persona de su ámbito habitual y la explota. Para que en esta haya condena debe existir una coacción, repitiéndose una serie de pasos: la captación de la mujer o la niña, el transporte, referido a la forma en la que se trae a la víctima, el alojamiento y la prostitución”.

En ese sentido, el inspector de la Policía Nacional afirma que actualmente en Canarias se dan muchos más casos de explotación que de trata.


También las ONGs son un agente fundamental para ayudar a las personas que intentan salir de la prostitución o que han sido víctimas de la trata. Entre ellas se encuentra el proyecto La Casita, una iniciativa desarrollada por las Hermanas Oblatas, cuya actividad está recogida en cuatro proyectos: ‘Alongándose a la calle’, SIVO, talleres específicos de voluntariado y campañas de sensibilización.

Durante 2016 atendieron en Tenerife a un total de 470 mujeres. En lo referido al rango de edad, las mujeres que más acuden para pedir orientación se sitúan entre los 35 y 45 años. Le siguen de 18 a 24, pero también hay mujeres mayores de 65 cuya pensión es insuficiente y por lo tanto tienen que recurrir a la prostitución.

Tersi Castro, trabajadora social del centro, explica que también hay chicas universitarias en el sector. “Algunas me cuentan que tienen compañeros en clase que son puteros y que cada vez más ven la prostitución como una forma de ocio”.

Para ella, esto sucede porque los chicos de esa edad quieren dar una imagen de triunfador y, si no consiguen ligar, recurre a esas mujeres. En muchas ocasiones, quienes ejercen son víctimas de la violencia de género de su cónyuge. “A veces es la misma pareja la que la conduce a prostituirse. Es una forma de violencia porque él es el que la obliga y, además, a quien tiene que darle el dinero”, apunta Castro.

 

Tersi Castro: «A veces es la misma pareja la que conduce a las mujeres a prostituirse»

 

En otros casos, lo hacen por sus hijos. “Hay una mujer mayor de 50 años que nos cuenta que lo hace para poder mantener a su hijo, para pagar su carrera”.

También existen mujeres a las que esta práctica se les transmite generacionalmente: “hay una chica que lo hace porque su madre y su abuela lo hacían”. Es necesario tratar este tipo de cuestiones desde una perspectiva didáctica y en términos de igualdad; intentar cambiar la situación consiguiendo que no exista dinero de por medio que pueda mover este tipo de actividades.

En la misma línea se encuentran las asociaciones A21 y Esclavitud XXI. El número de ambas no es una coincidencia. Luchan contra la trata de personas, que está considerada la forma de esclavitud del siglo actual.

Un crimen que hace que hombres, menores y, sobre todo, mujeres, se vean
motivados por sus sueños y por la expectativa de mejorar sus condiciones de vida para acabar siendo sometidos a situaciones de explotación de todo tipo, similares a las de la antigua esclavitud.

Un estudio realizado por varios investigadores de la Universidad Pontificia de Comillas, apoyado y financiado por la Delegación del Gobierno para Violencia de Género del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales, recoge que el 98% de las víctimas de trata para la explotación son mujeres y niñas.

Loida Muñoz, directora de A21 en España, explica que debería implantarse una Ley Integral contra la trata de personas y “hablar de una perspectiva de  Derecho Humanos, no solo de una perspectiva de género”.

 

Loida Muñoz: «Ninguna niña nace queriendo ser puta»

 

En cuanto a la cifra, explica que los datos a los que tenemos acceso son oficiales y publicados por instituciones, pero que “nunca irán a al alza, sino a la baja, porque es algo que les perjudica”.

Asimismo, considera que es potestad del Gobierno sensibilizar de la relación tan estrecha que mantiene la prostitución dentro de la trata. “No solo es importante legislar, sino sensibilizar a toda la sociedad. Ninguna niña nace queriendo ser puta”.


El psicólogo y director de Esclavitud XXI, Jonathan Serrano, afirma que es un problema que ya se ha denunciado: “se han presentado informes ante los partidos políticos, medios y mediante eventos, charlas, conferencias y otras iniciativas”.


Ante el debate actual sobre la legalización de la prostitución como alternativa para poner fin a la trata de mujeres y niñas, Serrano opina que “se ha hecho en países como Holanda y Alemania y los resultados son el aumento de la trata y prostitución, tanto legal como ilegal e infantil, y se ha acabado normalizando el derecho de los hombres de utilizar a mujeres para sus fantasías sexual con total impunidad”.


Esta situación ha desembocado en el surgimiento de una cultura de ocio alrededor de la explotación sexual. “La cuestión es decisiva en España. ¿Cuál es la sociedad que deseamos? ¿Queremos la prostitución como una opción laboral para nuestras hijas o nietas?”.

Para él, lo ideal sería convertirnos en una sociedad sensible y humana, en la que los jóvenes consideren la prostitución como violencia, antes que un derecho de los hombres o una opción de ocio.

 

Consulta el reportaje completo: «Mujeres»

 

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