Silencio en la Universidad

Por Natalia G. Vargas

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La Universidad se percibe como un entorno liderado por un alto nivel educativo y sensibilizado sobre las lacras de la sociedad. Sin embargo, tal y como asegura María Pilar Matud, catedrática de Psicología en la Universidad de La Laguna (ULL), “la violencia machista es un sistema social que está en todas partes, y en la juventud es muy frecuente”.


Según los datos del estudio Breaking the Silence at Spanish Universities (2016), un 62% del alumnado ha sufrido o conoce a alguien que ha sido víctima de violencia de género en alguna de sus formas.

De este porcentaje, un 91% de los casos no se denuncian ante el centro formativo en cuestión. El desconocimiento y las dificultades para identificar estas conductas son algunos de los motivos que explican la alta cifra de situaciones que no pasan a disposición judicial.

Laura Aguilera, profesora de Trabajo Social en la ULL, especialista en cuestiones de género y perito judicial, afirma que la circulación de mitos que asocian este problema a las parejas adultas hace que las mujeres jóvenes bajen la guardia.

“Se dicen ‘a mí no me va a pasar, eso son cosas de mayores’, entonces, hasta que no se hace evidente mediante la violencia física, se minimiza la psicológica”, añade.

Asimismo, Noelia Igareda, docente de la Universidad Autónoma de Barcelona y experta en género, establece que “existe una cierta confusión sobre la definición de este fenómeno, en parte, producida por la propia ley española, que, a pesar de su título, se ocupa únicamente de violencia en el ámbito de la pareja”.


Estados Unidos se posiciona como uno de los países donde las violaciones en universidades están a la orden del día. En 2016, la Asociación Americana de Universidades reveló que 1 de cada 5 jóvenes había sido víctima de agresiones sexuales. Sin embargo, en la mitad de los casos, las estudiantes no denunciaron a causa de la vergüenza y la dificultad emocional.

Adriana Del Pino, tinerfeña alumna de la Universidad Duquesne, Pittsburgh, cuenta cómo a principio de curso les dan dos charlas obligatorias de prevención y hacen un curso online para comprobar que sabrían cómo actuar ante estos casos. Además, cada vez que hay una violación en alguno de los campus “envían un correo al alumnado con toda la información sobre el suceso”.


En España, la disposición adicional cuarta de la Ley Orgánica de 12 de abril de Universidades estipula que las Administraciones públicas competentes y estas instituciones deberán coordinarse y planificar programas específicos para prestar ayuda y atención especializada a las víctimas de terrorismo y de violencia de género y a las personas con discapacidad.


En el Archipiélago, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de La Laguna cuentan con unidades de igualdad de género. Aránzazu Calzadilla, directora de este departamento en la institución tinerfeña, afirma que, para sus actuaciones, la dotación económica que reciben por parte del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad asciende a un máximo de 7.000 euros.

Entre algunas de sus actuaciones se encuentra la formación del profesorado y del alumnado. Sin embargo, Calzadilla asegura que “estas iniciativas suelen encontrarse con la barrera de la falta de interés por parte de la comunidad universitaria”.

La inclusión de la perspectiva igualitaria en los contenidos de las materias también se constituye como una de las tareas pendientes. Para Aguilera, “la Universidad no está preparada para eso. Hay que ir más allá, no hacer asignaturas específicas, sino incluir este asunto en aquellas de carácter general”.

 

Consulta el reportaje completo: Mujeres

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