La realidad tras las cifras

Por: Laura Martín y Cristian Hernàndez

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La violencia de género sigue estando presente en la sociedad dejando miles de víctimas en todo el mundo. La lucha por su erradicación definitiva parece no tener fin. En 2017 un total de 49 mujeres fueron asesinadas en España.

Según los datos publicados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 17 eran mujeres extranjeras y 32 españolas; 4 de ellas, canarias.

Los datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud apuntan que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida. Es decir, casi un tercio de las mujeres que han mantenido una relación sentimental con un hombre afirman haber sufrido algún tipo de violencia.

En el peor de los casos, estas acaban siendo asesinadas. Cuando el agresor actúa, aparecen en la mujer episodios de ansiedad y depresión, que en ocasiones conllevan a la autolesión o el suicidio.

También lo hacen problemas relacionados con el alcoholismo o el consumo de drogas. En los casos donde existe el maltrato físico, la víctima posee traumatismos en diferentes partes de su cuerpo; en los de violencia sexual aparece el riesgo de contraer enfermedades y embarazos no deseados

Las mujeres viven en un mundo en el que, en ocasiones, su opinión está de más, y si las maltratan, es su culpa por permitirlo. El problema reside en que, muchas veces, la propia afectada no cuentan su situación por miedo a que empeore.

Esta situación fue la que vivió V.G., una joven víctima del machismo, quien, en una sus muchas experiencias relacionadas con el maltrato, estuvo a punto de denunciar. Sin embargo, la convencieron para que no lo hiciera, tachando la situación como “cosas de jóvenes que acabarían pasando”.


Añade que “muchas veces es tan exagerado que las personas que lo ven desde fuera se plantean cómo es posible que muchas de nosotras aguantemos tanto. Se debería actuar y no culpabilizar ala víctima, que es lo que terminan haciendo muchos”.

 

Saray Fortes: «Los niños pueden tratar mal a la madre porque han visto a su padre hacer eso»

 

Ella es una de las voces que forman parte del grupo de mujeres que consiguió sobrevivir. Sin embargo, el miedo de volver a pasar por lo mismo no le permite realizar ciertas prácticas, como ir sola de noche por la calle: “cuando salgo a una discoteca tengo que aguantar que empiecen a restregarse conmigo, como si fueran al súper a por una fruta y escogiesen la que más les gusta para comérsela”.

Asegura haber recibido críticas y comentarios obscenos tan solo por el tipo ropa que lleva. “Hasta el día que las cosas no cambien, no creo que viva feliz y tranquila. Y algunas de nosotras, simplemente, queremos vivir”.

Por otro lado, las hermanas Demelza Fortes y Saray Fortes, psicóloga y abogada, respectivamente, de la Red de Intervención Especializada en Violencia de Género del IASS en convenio con la Asociación Solidaria Mundo Nuevo, dejan claro que en ocasiones el dispositivo para atender a las víctimas de la violencia machista no diferencia entre los diferentes tipos de maltrato.

“Lo que se valora es que la vida de la mujer pueda correr peligro. Aunque no te haya agredido, puede que las amenazas supongan un riesgo vital”. En muchas ocasiones, las consecuencias de una mujer que ha sido víctima se traducen en desconfianza para acercarse a otras personas, a otros hombres, pues han sido menospreciadas y maltratadas por alguien a quien amaban.


También sufren un aislamiento social debido a las prohibiciones del agresor. Demelza Fortes afirma que “muchos maltratadores hacen creer a las víctimas que no sirven para nada, que nadie las va a querer. Eso va interfiriendo continuamente en sus relaciones y en su desarrollo para poder vivir libre e independientemente de la violencia”.

Pero las mujeres no son las únicas en sufrir las secuelas, sino que también lo hacen los menores. Hay niños que sufren situaciones de violencia dentro de su hogar, en ocasiones, incluso desde que son bebés. Hay un tipo de secuela grave, el riesgo de repetir los modelos masculinos vistos con anterioridad.

Según Saray Fortes, “los niños pueden tratar mal la madre porque han visto que su padre hacer eso. A nivel terapéutico es importante trabajar con estos menores para que no se repitan los patrones y aprendan otros modelos masculinos”.

 
La mirada de las instituciones

Estefanía Castro, consejera de Igualdad en el Cabildo de Tenerife, apunta que la ciudadanía está acostumbrada a pensar en un perfil de mujer víctima muy concreto, olvidándose de que aquella que no lo denuncia puede ser cualquiera.

“Hay mujeres que a veces no denuncian porque están socialmente empoderadas, o por lo menos dan esa apariencia, que están formadas y que tienen relaciones socialmente percibidas como relaciones de éxito, pero luego, en la intimidad, su vida es un auténtico infierno”.

Desde el Instituto Canario de Igualdad (ICI) se impulsan políticas de paridad entre mujeres y hombres. Claudina Morales, su directora, reconoce que, a pesar de la crisis, los presupuestos que destina el Instituto a este tipo de políticas incrementan año tras año. “En 2017 incrementó u 12,8% respecto a la cifra del 2016, y todo apunta a que en 2018 sucederá algo similar”, asegura.

Una de las áreas en las que trabajan es en la violencia de género, constituyendo convenios con los Cabildos para las casas de acogida de víctimas y campañas de sensibilización en ámbitos como el educativo. También en el campo concreto de la igualdad.

Morales explica que “el plan de igualdad establecido en el marco de Educación, que se aplica en las aulas, se está expandiendo cada vez más hacia edades más tempranas porque es un pilar fundamental, así como hacia los padres y madres.

Educar en igualdad evitando estereotipos y sin fomentar los roles es algo que perseguimos”. Por ello, es importante que desde estas instituciones públicas se trabaje la transversalidad, con políticas de igualdad en cada uno de sus ámbitos. La directora del ICI confiesa que existe una estrategia
aprobada en el 2015 de cara al 2020, pero necesita un impulso.

El Instituto ha estado en el punto de mira por una polémica campaña que lanzó para Metrotenerife. El tranvía que conecta Santa Cruz con La Laguna fue el escenario en noviembre de una actividad publicitaria contra el machismo dirigida al sector masculino. En ella, varios adolescentes manifestaban repulsión a las conductas obsesivas y violentas de otros jóvenes hacia sus parejas.

Un comportamiento que parece estar normalizado y que ha hecho que el número de denuncias de mujeres menores haya aumentado en nuestro país, ya que según los datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, en 2017 los juzgados de menores enjuiciaron a 62 varones por delitos cometidos en el ámbito de la violencia de género.

Una de las frases empleadas en los anuncios que ocupaban las marquesinas y los vagones del tranvía, “en el sexo respeto los deseos de mi chica”, fue criticada y tachada de conseguir el efecto contrario a lo que la campaña perseguía.

Morales asegura que lo que se intentó fue buscar chicos con diferentes estilos de vida que diesen un mensaje igualitario para que llegase a otros de su misma edad. “Fueron ellos los que nos dijeron qué tipo de lenguaje utilizan normalmente, ya que evidentemente es algo que no puedo decir yo porque no pertenezco a esa generación”.

La controversia con el “mi” era algo que antes de lanzar la campaña ya sospechaban que ocasionaría malos entendidos. La presidenta del ICI recalca que “le estuvimos dando vueltas, pero no encontramos otra palabra que encajase en ese contexto.

 

Claudina Morales: “Educar en igualdad evitando estereotipos y sin fomentar los roles es algo que perseguimos”

 

No es en el sentido de posesión, sino de relación, igual que dices ‘mi novia’ puedes decir ‘mi madre’ o ‘mi compañera de piso”. Dotar a la sociedad de los recursos necesarios para que reconozcan los casos de desigualdad y machismo que se dan cada día es fundamental.

Muchas instituciones trabajan para  que pierdan credibilidad y fuerza aquellos discursos tóxicos y tendenciosos en los  que se expone el feminismo como una estrategia integral, que pone tanto a hombres como a mujeres en una situación de vulnerabilidad.

Estefanía Castro explica que la lucha del feminismo, mediante la cual se han alcanzado muchos objetivos, no ha sido fruto de una casualidad. “Detrás de cada logro ha habido una reivindicación de mujeres y hombres, y no debemos olvidar que las políticas de igualdad no son únicamente para las mujeres”.


La consejera añade que “nuestra cultura es heteropatriarcal e históricamente se ha entendido que es lo correcto. Pero gracias a una lucha se ha conseguido avanzar, que existan áreas políticas como esta, donde, además de trabajar la igualdad, se trabaja para eliminar la violencia de género”.

El presupuesto anual con el que trabajan es de 400.000 euros, al que se suman varias subvenciones para asociaciones de mujeres. “Hay gente que puede pensar que es suficiente, pero yo considero que casi hacemos magia institucional con él”, comenta Castro, que recuerda además los problemas derivados de la recesión económica: “en materia de igualdad hemos avanzado.

No estamos igual ahora que hace 10 o 20 años, pero con la crisis de 2008 las mujeres fuimos las principales víctimas de una situación de precariedad absoluta”.

Estefanía Castro: “Nuestra cultura es heteropatriarcal e históricamente se haentendido que es lo correcto»


Paralelamente, se ha creado el Foro Contra la Violencia de Género de Tenerife, un espacio de reflexión, denuncia y reivindicación permanente que trabaja para dar una respuesta al fenómeno de la violencia hacia las mujeres.

Ángela Martín, docente y miembro del mismo, expone que se trata de una red integrada por personas comprometidas en la lucha contra esta lacra social. A él se han unido organizaciones feministas, asociaciones de mujeres, secretarías de la mujer de los sindicatos, colectivos sociales y personas individuales para concienciar a la sociedad.

 

Ángela Martín: “Si no fuera por las ONGs que trabajan bajo mínimos, no se haría nada de educación”

 

Martín aclara que algunas de las actividades que se llevan a cabo son “la realización de concentraciones de denuncia de forma inmediata cada vez que se produce el asesinato de una mujer por violencia de género en Canarias y la organización de actos de conmemoración en fechas como el 25 de noviembre en forma de manifestaciones, jornadas de reflexión, exposiciones o debates”.

Las instituciones actúan llevando a cabo acciones relacionadas para erradicar la violencia de género existente en todos los ámbitos de la sociedad. Sin embargo, tal y como defiende Martín, las actividades que realizan en el Foro se centran más en la sensibilización y, a través de esas campañas publicitarias, se cambia el objetivo o el contenido que se quiere visibilizar.

“En el ámbito educativo, las instituciones, como el Cabildo o la Consejería de Educación, también conceden subvenciones a las organizaciones feministas que trabajan o no, con perspectiva de género. Aunque la mayoría lo emplean en aspectos un poco más formativos como los talleres, charlas y exposiciones.

La docente cree que en Canarias se podría hacer mucho más de lo que se está haciendo: “si no fuera por las ONGs que trabajan bajo mínimos, no se haría nada de educación. El único punto de apoyo para la prevención de la violencia de género”. De igual forma considera que sin formación feminista no hay igualdad.

Por lo tanto, es mucho más difícil erradicar la violencia hacia las mujeres, ya que “es la máxima expresión de la desigualdad”.

 

Consulta el reportaje completo: «Mujeres»

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